¿Qué tan diferente vemos el mundo según el idioma que hablamos?

Redacción* BBC News Mundo

  • 25 mayo 2020
La boca de una mujer hablando.
Image captionLa manera en que hablamos puede influir en cómo percibimos el mundo.

En el mundo se hablan cerca de 7.000 idiomas distintos. ¿Significa eso que hay 7.000 formas diferentes de apreciar una misma cosa?

En algunos idiomas aborígenes de Australia no existen palabras para “izquierda”, “derecha”, “delante” o “detrás”. 

En su lugar, los hablantes nativos de esas lenguas utilizan el equivalente a “norte”, “sur”, “este” y “oeste”, incluso en situaciones rutinarias, como en una cena: “Por favor, pasa la sal al este”.

Puede parecer complicado, pero resulta que estas personas, en general, tienen un mejor sentido de la orientación. 

¿Quiere esto decir que la “realidad” se siente diferente de acuerdo al idioma que hablas?

Nombrar un color

La lengua nos sirve para “organizar un mundo de otra forma caótico en categorías identificables”, dice Panos Athanasopoulous, profesor de lingüística en la Universidad de Lancaster en Reino Unido. 

“Nos proporciona etiquetas confeccionadas”, explica el académico. 

Dos niñas de la tribu Himba en Namibia.
Image captionLos niños de la tribu himba pueden reconocer ciertos colores que son centrales en su cultura.

Sophie Scott, profesora de neurociencia cognitiva en el University College de Londres, le dijo a la BBC que “la forma en que los idiomas dividen el mundo también influye en la forma en que lo vemos”. 

Por ejemplo, la palabra “puente” puede ser masculina o femenina dependiendo de la lengua en que se hable. Como resultado, Scott explica que las personas pueden reconocer distintos atributos a la hora de describir un puente. 

“Su utilidad o poder puede ser asociado más a lo femenino, mientras que su fortaleza y tamaño más vinculado a lo masculino”, dice Scott. 

Por poner otro ejemplo de cómo los idiomas afectan nuestro pensamiento, Athanasopoulous le cuenta a la BBC sobre un experimento que implica nombrar un color en alguna escala entre el azul y el verde. 

“En varias lenguas hay términos para nombrar conjuntamente al azul y verde. Esto se encuentra en idiomas como el himba, hablado por tribus en Namibia”, dice Athanasopoulous. 

“En un experimento, pedimos a los participantes que mirasen un azulejo y después de 30 segundos les mostramos una gama completa de colores. Les dijimos que escogieran justo el que habían visto en el azulejo. Sería difícil para un hablante del inglés, pero los himba lo hacen como si fuese un juego de niños porque ese color es importante para ellos”, añade el académico. 

Por lo tanto, “uno simplemente no puede reconocer fácilmente colores que no están codificados en nuestro idioma nativo”, concluye el profesor. 

Encontrándole sentido al mundo 

La idea de que los idiomas condicionan la forma en que percibimos la realidad ha experimentado altibajos en popularidad durante los años. 

Uno de sus máximos defensores fue el lingüista estadounidense Benjamin Lee Whorf, quien en 1940 publicó las conclusiones de sus estudios sobre una lengua nativa estadounidense llamada hopi. 

Viñeta azul sobre un fondo amarillo.
Image captionNuestro idioma nos proporciona etiquetas para organizar el mundo.

Whorf eligió este idioma porque los hablantes nativos del hopi y el inglés tenían distintas formas de concebir y expresar conceptos como el tiempo, o en palabras del profesor Athanasopoulos, “no eran observadores iguales del mundo”.

Esto fue llamado el principio de relatividad lingüística. 

Pero la teoría de Whorf fue criticada por insinuar que los hablantes nativos de un idioma no serían capaces de entender conceptos que no existen en ese idioma. 

Sin embargo, otros argumentaron que de ser eso cierto, ¿cómo alguien sería capaz de aprender algo nuevo?

Diferentes teorías

Pero existen formas en la que los idiomas fuerzan a sus hablantes a estructurar y verbalizar sus ideas, según Christopher Hart, profesor de lingüística en la Universidad de Lancaster en Reino Unido. 

“La estructura de un idioma fuerza nuestra atención sobre ciertos aspectos de la realidad relevantes para un idioma en el momento en que se habla”, dijo el profesor Hart a la BBC.

Una niña en una escuela de India.
Image captionLos hablantes de diferentes idiomas piensan distinto Speakers of different languages think differently according to the ‘thinking-for-speaking’ theory

Esta idea es llamada pensar-para-hablar, que significa que hablantes de diferentes idiomas piensan distinto, mientras preparan mentalmente el contenido del discurso. 

Lera Boroditsky, profesora asociada de ciencia cognitiva en la Universidad de California en San Diego, lo muestra con este ejemplo, la oración Bush read Chomsky´s latest book” (Bush leyó el último libro de Chomsky).

El idioma inglés requiere usar el tiempo adecuado (en este caso, el pasado), mientras que en indonesio no hay que cambiar el verbo para señalar el tiempo.

En ruso, se cambiaría el verbo para indicar tanto el tiempo como el género (especificar si se trataba de George Bush o su esposa Laura la que leyó el libro) e incluir información sobre si el libro fue leído parcial o completamente. 

En turco, se tendría que indicar en el verbo cómo se obtuvo esa información: si se presenció o si fue contada por una tercera persona. 

Obviamente es posible que todos pensemos de la misma manera pero que lo hablemos de forma distinta. 

Boroditsky afirma que va más allá de usar un vocabulario diferente. Los diferentes idiomas requieren que recolectemos la información adecuada para incluirla en lo que decimos. 

Poniendo los pensamientos en orden

Kuuk thaayorre es la lengua hablada en la pequeña comunidad aborigen de Pormpuraaw, en el norte de Australia, que no cuenta con palabras para “izquierda” o “derecha” o para la pregunta común: “¿Dónde vas?”.

De acuerdo a Boroditsky, eso puede ser un problema para los hablantes no nativos. 

“La respuesta sería algo como ‘sur-sudeste, a media distancia’. Si no conoces tu orientación, es difícil pasar del ‘hola'”, escribió Boroditsky. 

Cape York en el norte de Australia, casa de muchas comunidades aborígenes.
Image captionHablantes nativos aborígenes usan los puntos cardinales para expresar sus posiciones.

Todos pueden entrenarse hasta ser tan orientados en el espacio como los hablantes kuuk thaayorre, pero su idioma les obliga a prestar más atención a este aspecto particular de la realidad. 

Boroditsky halló que estas características también tienen implicaciones en la forma en que los kuuk thaayorre piensan acerca del tiempo. 

Su equipo les dio fotos mostrando una progresión temporal, por ejemplo: un hombre envejeciendo o una banana siendo comida. Luego se les pidió que las organizaran en orden cronológico. 

Los hablantes del inglés las organizarían de izquierda a derecha, los hebreos de derecha a izquierda. En ambos casos siguiendo la forma en la que escriben en sus idiomas. 

Sin embargo, los kuuk thaayorre, dice Boroditsky, las organizaban de este a oeste. En el experimento, esto sucedió así incluso cuando no se les dijo su orientación. 

Debido a que el lenguaje les forzó a entrenarse en ello, pueden ejecutar proezas de navegación imposibles para la mayoría de los humanos. 

Visualizando el tiempo

Así que la próxima vez que hables con alguien que nació y se crió con un idioma diferente al tuyo, recuerda que las percepciones pueden ser ligeramente distintas, incluso si se trata de cosas que consideramos universales, como el paso del tiempo. 

De hecho, los hablantes del inglés tienden a ver el tiempo como algo “por pasar” que sitúan “detrás”. Mientras, los que hablan mandarín pueden situarlo al frente, atrás, encima o debajo. 

Arte tradicional aborigen en Australia.
Image captionLos idiomas están muy vinculados con la forma en que perciben el mundo.

A pesar de que muchos idiomas difieren, el profesor Athanasopoulos dice que esto no debe frenar que nos comuniquemos con personas de distinto origen. 

“De hecho hay una muy buena otra razón para aprender un idioma… ganar otra perspectiva del mundo”, explica. 

El profesor reitera que, de hecho, nuestras diferencias pueden unirnos.

La diversidad está en el corazón de la naturaleza humana y probablemente es la primera verdad universal de la humanidad”, concluye el profesor. 

*Esta nota fue adaptada de un video de BBC Ideas. Puedes ver el video original en inglés en este enlace.

Canada : se diversifier pour sauver les emplois

Transcription:

CANADA SE DIVERSIFIER POUR SAUVER LES EMPLOIS

Voix off

La distillerie Noroi est réputée pour son gin, mais depuis la mi-mars, c’est un autre produit qui sort de son usine : du gel désinfectant, un produit très recherché depuis le début de l’épidémie. La distillerie s’est associée avec l’entreprise Jefo Nutrition pour produire le gel et a obtenu les autorisations auprès des autorités canadiennes, en une semaine.

Jonathan Robin, président de la distillerie Noroi
Donc on s’est mis ensemble. Moi j’avais l’alcool, lui il avait la technologie, les équipements et les éléments nécessaires comme la glycérine et la cellulose puis, on a décidé de fabriquer ensemble ce gel- là. Le Sanitagel est facturé 15 dollars le litre, un prix raisonnable sur le marché actuellement. Déjà 50 000 litres ont été écoulés, vendus à un hôpital de la région, des pharmacies, des marchés d’alimentation, des entreprises de transport et des sociétés d’État. Ils en achètent pour leurs employés. En temps normal, la distillerie emploie une trentaine de personnes. La production de ce gel permet à la PME de se maintenir en activité et de rendre service à la communauté.
Jonathan Robin, président de la distillerie Noroi
Grâce à ce gel-là, j’ai rappelé pratiquement 75 % de mes employés. On a saisi l’occasion d’occuper notre monde. De prime abord, notre intention c’était d’occuper le monde, de garder le monde, ici, à l’emploi. Voix off
Le gel est 100 % québécois : l’étiquette et la bouteille sont produites par des entreprises de la région. Jonathan Robin n’exclut pas de poursuivre la production du Sanitagel une fois la crise terminée. Il est en discussion actuellement avec des grandes chaînes de pharmacie et d’alimentation, pour qu’elles le mettent plus tard sur leurs tablettes.
Jonathan Robin, président de la distillerie Noroi
Ce que je retiens, c’est les entreprises qui sont innovantes et qui savent réagir rapidement, ça fait une différence. Il arrive rien pour rien, pas aujourd’hui1, bah peut-être que dans un an, on va voir les gels hydroalcooliques Noroi dans toutes2 nos supermarchés, dans les épiceries du Québec.
Voix off
Dans l’immédiat, la distillerie Noroi prévoit3 produire 150 000 litres de gel d’ici la fin du mois de mai.

Exercise During the Pandemic

Audio:

https://learningenglish.voanews.com/embed/player/0/5374840.html?type=audio

From VOA Learning English, this is the Health & Lifestyle Report.

Exercise is an important part of staying healthy – both physically and mentally. Studies show that it can help strengthen the body’s natural defenses against disease.

But exercise does not just keep us healthy. For many people, it is part of their daily routine, making them feel better about themselves.

Getting enough exercise at difficult times, such as the current coronavirus pandemic, is important. However, because of the current restrictions and social distancing, some ways of exercising have changed or are simply gone.

So, people are changing how they exercise during this pandemic.

Exercising outside has changed

Those who only exercise indoors might now consider moving their exercise routine outdoors.

This is the advice of Joe Khabbaza, a doctor and heart specialist at the Cleveland Clinic in Ohio.

“Simply walk outside in nature,” Khabbaza said. “People can use this as an opportunity to exercise in other ways.”

But in areas with stay-at-home orders or enforced social distancing, exercising outside may not be as simple as it sounds.

Under a stay-at-home order, only essential activity is permitted. Most stores are closed. But people are permitted to leave their home for food and fuel, to see a doctor or for recreation.

In most places, going outside for exercise or other forms of recreation comes with restrictions. For some people, the restrictions seem complex and even conflicting. And some people are simply not following them.

A woman crosses the Concorde square as she rides a bike during a nationwide confinement to counter the new coronavirus in Paris, Friday, April 10, 2020. (AP photo)
A woman crosses the Concorde square as she rides a bike during a nationwide confinement to counter the new coronavirus in Paris, Friday, April 10, 2020. (AP photo)

Reuters news agency recently reported that French officials have increased restrictions in Paris. They have banned people from taking part in outdoors sports activities between 10 a.m. and 7 p.m.

The more extreme restrictions come after French politicians and doctors showed concern that Parisians were still jogging and gathering in groups. Earlier the government had ordered people to stay in their homes as much as possible.

In the Washington, D.C. area, when people continued to gather in large groups without following social distancing rules, many basketball courts and playgrounds were closed.

Michelle Quinn is VOA’s Silicon Valley Bureau Chief. She wrote recently about the situation in the San Francisco Bay area.

Quinn noted that “a lot of people flocked to the parks, playgrounds and beaches…the authorities had to shut them down. The areas were so crowded, health officials worried people couldn’t — or wouldn’t — stay 6 feet apart.” Six feet is about two meters.

Even walking or riding a bicycle raises issues.

If you are walking with a non-family member, you must stay at least two meters apart. Police can break up gatherings of more than 10 people or advise people of the distancing restrictions.

Quinn noted that if you do not follow the restrictions, you may be the target of criticism, both in person and on social media.

People sit on the beach Sunday, April 26, 2020, in Huntington Beach, Calif.
People sit on the beach Sunday, April 26, 2020, in Huntington Beach, Calif.


Exercise online

In some places, going outside for exercise or playing sports on a team are a not permitted. Gyms, recreation centers and exercise studios are not open.

So, some people are turning online to exercise. The physical fitness industry is also moving to online training. The Associated Press news agency contacted industry representatives and other people.

Beth Berglin is the director of a charitable group in Miami, Florida. Before the pandemic, her exercise routine involved going to boot camp-style classes four mornings a week. Now, the area where she trains is closed. But she is staying active through online classes.

“Part of the reason we exercise is to have that mental break,” she said. “I can’t imagine getting through this without having some form of physical activity.”

Businesses adjusting as well

Some fitness companies are changing to meet the new environment. Recreation centers and fitness studios across the United States are helping people stay active by offering online classes, some of which are free or have reduced cost.

Some fitness centers are offering longer trial periods for at-home workouts. During a trial period, people can try a product or service for free.

Some fitness trainers have completely moved their training programs online. Many of these online exercise classes are made for smaller spaces and do not require any special equipment.

Fitness companies that have been using an online model seem better prepared than others. They are using the pandemic to expand their fitness offerings and appeal to new customers.

Tracey Pucci and son Foxton Harding, 12, watch an exercise video created by Foxton's teachers at Northshore Middle School as the school district moves to online learning for two weeks because of the new coronavirus, March 11, 2020. (Photo: Reuters / Lindsey Wassen)
Tracey Pucci and son Foxton Harding, 12, watch an exercise video created by Foxton’s teachers at Northshore Middle School as the school district moves to online learning for two weeks because of the new coronavirus, March 11, 2020. (Photo: Reuters / Lindsey Wassen)

Some of those new customers include children who are now learning at home during the pandemic.

Founders of one online exercise company, named Obe, told the AP that they received requests for children’s classes from parents. So, they launched four 10-minute dance and strength workouts for children 10 years old and younger.

These days, getting exercise may be more difficult. But people are changing their behavior and are finding new ways to exercise .

I’m Anna Matteo.

The Associated Press and VOA News reported this story. Anna Matteo adapted the report for VOA Learning English. George Grow was the editor.

Exercise:

https://learningenglish.voanews.com/a/5389134/p1.html?isEmbedded=True